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9 de enero de 2015

Cambiar de rumbo


¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.

Franz Kafka ("Una pequeña fábula")

6 de junio de 2014

La cuestión de las leyes


Por lo general nuestras leyes no son conocidas, sino que constituyen un secreto del pequeño grupo aristocrático que nos gobierna. Aunque estemos convencidos de que estas antiguas leyes se cumplen con exactitud, resulta en extremo mortificante el verse regido por leyes para uno desconocidas. No pienso aquí en las diversas posibilidades de interpretación ni en las desventajas de que sólo algunas personas, y no todo el pueblo, puedan participar de su interpretación. Acaso esas desventajas no sean muy grandes. Las leyes son tan antiguas que los siglos han contribuido a su interpretación, pero las licencias posibles sobre la interpretación, aun cuando subsistan todavía, son muy restringidas. Por lo demás, la nobleza no tiene evidentemente ningún motivo para dejarse influir en la interpretación por un interés personal en perjudicarnos, ya que las leyes fueron establecidas desde sus orígenes por ella misma; la cual se halla fuera de la ley, que, precisamente por eso, parece haberse puesto exclusivamente en sus manos. Esto, naturalmente, encierra una sabiduría -quién duda de la sabiduría de las antiguas leyes-, pero al propio tiempo nos resulta mortificante, lo cual es probable que sea inevitable.
Por otra parte, estas apariencias de leyes sólo pueden ser en realidad sospechadas. Según la tradición existen y han sido confiadas como secreto a la nobleza; de modo que más que una vieja tradición, digna de crédito por su antigüedad, pues la naturaleza de estas leyes exige también mantener en secreto su existencia. Pero si nosotros, el pueblo, seguimos atentamente la conducta de la nobleza desde los tiempos más remotos y poseemos anotaciones de nuestros antepasados referentes a ello, y las hemos proseguido concienzudamente, hasta creer discernir en los hechos múltiples ciertas líneas directrices que permiten sacar conclusiones sobre esta o aquella determinación histórica, y si después de estas deducciones finales, cuidadosamente tamizadas y ordenadas, procuramos adaptarnos en cierta medida al presente y al futuro, todo parece ser entonces algo inseguro y quizás un simple juego de entendimiento, pues tal vez esas leyes que aquí tratamos de descifrar no existen. Hay un pequeño partido que sostiene esta opinión y que trata de probar que cuando una ley existe sólo puede rezar: "Lo que la nobleza hace es ley". Ese partido ve solamente actos arbitrarios en los actos de la nobleza y rechaza la tradición popular, la cual, según su parecer, sólo comporta beneficios casuales e insignificantes, provocando en cambio graves perjuicios al dar al pueblo una seguridad falsa, engañosa y superficial con respecto a los acontecimientos por venir. No puede negarse este daño, pero la gran mayoría de nuestro pueblo ve su razón de ser en el hecho de que la tradición no es ni con mucho suficiente aún, ya que hay todavía mucho que investigar en ella y que, sin duda, su material, por enorme que parezca, es aún demasiado pequeño, porque habrá de transcurrir siglos antes de que se revele como suficiente. Lo confuso de esta visión a los ojos del presente sólo está iluminado por la fe de que habrá de venir el tiempo en que la tradición y su investigación consiguiente resurgirán en cierto modo para poner punto final, que todo será puesto en claro, que la ley sólo pertenecerá al pueblo y la nobleza habrá desaparecido. Esto no lo ha dicho nadie, en modo alguno, con odio hacia la nobleza. Antes bien, debemos odiarnos a nosotros mismos, por no ser dignos aún de tener ley. Y por eso, ese partido, en realidad tan atrayente desde cierto punto de vista y que no cree, en verdad, en ley alguna, no ha aumentado su caudal, porque él también reconoce a la nobleza y el derecho a su existencia.
En verdad, esto sólo puede ser expresado con una especie de contradicción: un partido que, junto a la creencia de las leyes, repudiara a la nobleza, tendría inmediatamente a todo el pueblo a su lado, pero un partido semejante no puede surgir pues nadie osa repudiar a la nobleza. Vivimos sobre el filo de esa cuchilla. Un escritor lo resumió una vez de la siguiente manera: "La única ley, visible y exenta de duda, que nos ha sido impuesta, es la nobleza, ¿y de esa única ley habríamos de privarnos nosotros mismos?".

Franz Kafka (Fragmento de "La Muralla China, III-La cuestión de las leyes", 1917)

13 de enero de 2008

Notas que dejan algo VI

"Si todo el mundo demandase paz en lugar de otro programa de televisión, entonces habría paz." John Lennon

Buenas a todos gente!.. espero que anden felices por la vida... hoy les dejo frases nuevas para leer, guardar, aprender, etc... y mas abajo les dejo un texto corto de Voltaire llamado "Historia de un buen Brahmín". Es un cuento del escritor francés que nos deja pensando un poco sobre la sabiduría, y que es la felicidad en si.
Les cuento mas o menos algo sobre su vida: Voltaire nació en Paris el 21 de noviembre de 1694, su verdadero nombre era François-Marie Arouet. Era poeta, dramaturgo y filósofo y fue un símbolo de la Ilustración.
A los diez años ingresa en el colegio de los jesuitas de Louis-le-Grand, donde recibe una educación preferentemente literaria y en 1711 inicia los estudios de derecho, que no va a terminar nunca ya que se dedica de lleno a las letras.
En una oportunidad debe escaparse de París ya que había sido acusado de escribir un poema difamatorio para el regente. Mas tarde regresa, pero en poco tiempo comienzan a aparecer mas textos similares con su nombre, así que en 1717 es enviado a La Bastilla. Durante los 11 meses que paso allí, se adjudico el nombre "Voltaire".
En 1718, en la Comédie Française, se presenta su obra Edipo y logra un gran éxito. Pero en 1726 vuelve a la Bastilla por ciertos inconvenientes que tenia con un noble, luego de esto se exilia en Inglaterra, donde conoce la ciencia newtoniana, la filosofía empirista y las instituciones políticas inglesas.
En 1734, luego de varios éxitos que lo transformaron en una persona de renombre, Voltaire tuvo que huir de Inglaterra ya que su nueva obra "cartas filosóficas" generó un gran escandalo publico. La obra fue quemada en publico y el escritor fue amenazado de arresto.
Voltaire viaja al castillo de la marquesa de Chatêlet, en Cirey, a quien se une sentimentalmente durante los dieciséis años siguientes. Durante esta etapa juntos construyen un laboratorio de física y química, comparten estudios de matemáticas e historia y se reúnen con científicos y personas conocidas en la época.
Tras la muerte de Mme. de Chatêlet, viaja a Berlín. De esta época es la importante obra El siglo de Luis XIV (1751). Luego de una pelea con un viejo amigo, Voltaire viaja Ferney donde se quedaría a vivir hasta el final de sus días. Aquí escribe varios libros de renombre y también comienza su etapa de lucha contra la iglesia católica.
Aparecen sucesivamente diversas obras de contenido filosófico: El diccionario filosófico de bolsillo (1764), Filosofía de la historia (1765), El filósofo ignorante y Comentario al libro sobre delitos y penas de Beccaria (ambos en 1766).
A pesar de su fama, le estaba prohibido volver a París. Recién, tras subir al trono Luis XVI, vuelve con la excusa de presenciar una representación de una obra suya.
Voltaire muere el 30 de mayo de 1778 y sus restos fueron trasladados al Panteón.


Bueno esto es todo.. les dejo algunas frases como les dije y a continuación, el cuento corto:

"Pero es precisamente el débil quien tiene que ser fuerte y saber marcharse cuando el fuerte es demasiado débil para ser capaz de hacer daño al débil." Milan Kundera

"Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia" Marichi weu

"...Si crees en la libertad de expresión entonces crees en la libertad de expresión para puntos de vista que te disgustan. Por ejemplo, Goebbels estaba a favor de la libertad de expresión para los puntos de vista que compartía, igualmente Stalin. Si estás a favor de la libertad de expresión, eso significa que estás a favor de la libertad de expresión precisamente para los puntos de vista que no compartes, de otra forma, no estarías a favor de la libertad de expresión.” Noam Chomsky

"Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia, interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado alrededor de una realidad artificial." Franz Kafka

"Poco saben los habitantes de las ciudades acerca del modo en que las masas famélicas se hunden en el anonadamiento. No saben que su miserable confort viene de los servicios que prestan al explotador extranjero, que los beneficios que disfrutan son succionados a aquellas masas". Gandhi

"Uno debe inventarse a sí mismo todos los días y no sentarse a ver cómo el mundo pasa allí adelante, sin que uno participe." Ray Bradbury

"Sólo puede ser feliz siempre que sepa ser feliz con todo." Confucio

Bueno gente, espero que lo hayan disfrutando y hayan aprendido algo nuevo, que es la idea, nos estamos viendo pronto, que anden bien!..

paz!





16 de septiembre de 2007

Ante la Ley


Ante las puertas de la ley hay un guardián.
Un campesino se llega hasta este guardián y le pide le permita entrar en la ley, pero el guardián le dice que por ahora no se lo puede permitir.
El hombre reflexiona y entonces pregunta si podría entrar después.
—Es posible —dice el guardián—; pero no ahora.
La apuerta de entrada a la ley está abierta como siempre. Eln guardián se hace un lado. El hombre se agacha para mirar hacia adentro. Cuando el guardián lo advierte se ríe y dice: —Si tanto te atrae intenta estrar a pesar de mi prohibición. Soy poderoso, y soy solamente el último de los guardianes, pero ante la puerta da cada una de las sucesivas salas hay guardianes siempre más poderosos; yo mismo no puedo soportar la vista del tercer guardián.
El campesino no había previsto semejantes dificultades: pensaba que la ley debía ser siempre asequible para todos pero al contemplar ahora más detenidamente al guardián anfundado en su abrigo de pieles, su enorme nariz respingada, su barba tártara, rala, larga y negra, opta por esperar hasta que se le otorgue permiso para entrar.
El guardián le da un banquito y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí el hombre se queda sentado días y años. Se esfuerza de distintas maneras en conseguir que se lo deje entrar y fatiga con sus súplicas al guardián; éste le hace a veces pequeños interrogatorios; le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes como las que suelen hacer los grandes señores, y el final siempre le dice que todavía no lo puede dejar entrar. El hombre, que se ha venido bien pertrechado para el viaje, lo emplea todo, por ma's valioso que sea, en sus intentos de sobornar el guardián. Este acepta todo, es verdad, pero diciéndole siempre: —Lo acepto solamente para que no pienses haber omitido algún esfuerzo.
Durante los muchos años que fueron pasando, el hombre estuvo mirando casi ininterrumpidamente al guardián. Se olvidó de los otros guardianes, y éste le parecía el único obstáculo para entrar en la ley. Maldice la mala suerte, los primeros años en forma desconsiderada y voz alta; después, a medida que va envejeciendo, sólo emite unos leves murmullos. Cae en infantilismo, y como en la atención que durante años a dedicado al guardián ha llegado a distinguir hasta los piojos que tiene en su cuello de piel, también pide a los piojos que ayuden y persuadan al guardián. Finalmente empieza a perder la vista y no sabe si realmente se está poniendo más oscuro a su alrededor o es solamente que sus ojos lo engañan. Pero ahora distingue por cierto un resplandor que, inextiinguible, sale por la puerta de la ley. Cercana ya su muerte, reúne mentalmente todas las experiencias que ha recogido durante todo este tiempo en un pregunta que hasta ahora no había hecho al guardián; le hace señas que se acerque ya que no puede enderezar más su cuerpo que se está paralizando. El guardián tiene que agacharse mucho ante él ya que la diferencia de sus estaturas se ha pronunciado mucho en desmedro del hombre.
—¿Que más quieres saber todavía? —pregunta el guardián—. Eres insaciable.
—Todos tienden a la ley —dijo el hombre—. ¿Como es que durante tantos años nadie exepto yo ha pedido que se lo deje entrar?
El guardián se da cuenta de que el fin del hombre está cerca, y para hacerse entender por esos oídos que ya casi no funcionan, se le acerca y le ruge:—A nadie se le habría permitido el acceso por aquí, porque esta entrada estaba destinada exclusivamente para ti. Ahora voy y la cierro.

Franz Kafka - Ante la Ley (Extracto del libro "El Proceso")

8 de septiembre de 2007

Notas que dejan algo I: Especismo

Especismo:
Es la discriminación moral de los individuos por pertenecer a otra especie. Es un tipo de prejuicio muy similar al sexismo y al racismo e igualmente injusto. El termino aparece escrito por primera vez en inglés ("speciesism") en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder, posteriormente es popularizado por distintos pensadores anglosajones que denuncian la explotación que sufren los animales no humanos.
La mayoría consideramos que tener un color de piel u otro, nacer hombre o mujer o cualquier diferencia en nuestro aspecto no debe influir a la hora de respetar la vida, la libertad o la integridad física de las demás. Consideramos nuestra vida como importante y deseamos vivirla en libertad y sin sufrimiento independientemente de qué aspecto tengamos. También sabemos que ser más o menos inteligente para algunas cosas que las demás no nos hace más o menos merecedores de respeto. No hay razón alguna para explotarnos aunque algunos seamos muy torpes en el cálculo matemático o incapaces de escribir una partitura musical. Lo realmente importante es nuestro interés en vivir y no ser dañados. De la misma manera debemos concluir que la especie a la que pertenecemos no nos dice nada de nuestros intereses básicos para ser respetados.
En general, todos los animales, humanos y no humanos, compartimos la capacidad para sentir. Queremos evitar la muerte y no deseamos que nos dañen o nos encierren. Esto es lo realmente relevante a la hora de respetar a los demás. Quizá no nos identifiquemos con la vida de una vaca o una gallina, pero para ellas su vida es importante en el mismo sentido básico que lo es para nosotros la nuestra. ¿Qué razón habría para no respetarlas? Sino, esto seria como dice una frase de "Rebelion en la Granja" de George Orwell:

"Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros."
Los animales no son recursos, son individuos que disfrutan de su vida y de su libertad.


“He, desde temprana edad, aborrecido el uso de la carne, y llegará el día en que los hombres verán el asesinato de animales como ahora ven el asesinato de hombres." Leonardo Da Vinci

“Mientras existan mataderos habrá campos de batalla" Leon Tolstoy

“En mi mente la vida de un cordero no es menos preciada que la de un humano" Mahatma Gandhi

“Nada beneficiaría más a la salud humana que la evolución hacia una dieta vegetariana" Albert Einstein

“Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos” Paul Mccartney

"Para los animales todos los humanos somos nazis y toda la vida un eterno Treblinka" Isaac Bashevis Singer

“Es increíble y vergonzoso que ni predicadores ni moralistas eleven más su voz contra la bárbara costumbre de asesinar animales y además comérselos." Voltaire

“Desde que visité los mataderos del sur de Francia he dejado de comer carne." Vincent Van Gogh

"No me gusta comer carne porque he visto corderos y cerdos ser asesinados. Vi y sentí su dolor. Sentían la muerte acercándose. No lo pude soportar. Lloré como un niño. Corrí a una colina y no podía respirar. Sentía que me estaba ahogando. Sentí la muerte del cordero." Vaslav Nijinsky

“Ahora te puedo ver en paz; ya no te como”. Kafka

"La cuestión no es si pueden hablar; sino, ¿Pueden sufrir?" Jeremy Bentham